Vía Crucis de las Cofradías de Sevilla presidido por el Señor un Su Soberano Poder en 2011

En la noche del 15 de noviembre de 2010, llegaba a nuestra Hermandad una de las noticias más anheladas pero, curiosamente, menos esperada precisamente ese año: la Junta Superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla designaba a Nuestro Padre Jesús en Su Soberano Poder ante Caifás para presidir el primer lunes de cuaresma de 2011 el Vía Crucis penitencial de las cofradías en la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla. A partir de entonces, comenzó un tiempo intenso y hermoso hasta llegar hasta la fecha marcada en el calendario: 14 de marzo.

En aquellas fechas se trabajó con mucha ilusión para culminar las potencias de oro que estaba realizando Fernando Marmolejo, de modo que pudiesen ser estrenadas ese día, y un grupo de hermanos se movilizó para donar a nuestro titular cristífero una preciosa túnica bordada que, bajo elegantísimo diseño de Francisco Javier Sánchez de los Reyes, fue ejecutada por Mariano Martín Santoja, siendo la primera bordada que posee el Señor en Su Soberano Poder.

En los días previos al piadoso acto se celebró el quinario, tal y como marcan las reglas, pero las miradas no dejaban de dirigirse al cielo, un cielo gris y lluvioso que hacía presagiar un triste desenlace para un sueño que podría truncarse. Amaneció el 14 de marzo, y el sol seguía escondido entre las nubes, aunque la esperanza jamás se perdía, si bien a la hora fijada para la salida, las cinco de la tarde, las puertas de San Gonzalo no pudieron abrirse aún por el chaparrón que seguía cayendo, y cuando parecía que todo estaba perdido, Dios movió sus invisibles hilos y una llamada confirmaba que apresuradamente se contaba con el margen de tiempo suficiente para llegar a la seo hispalense, y así, a las siete de la tarde, la comitiva salía de la parroquia rumbo a la Catedral, donde el Señor habría de estar a las 20:25 horas para iniciar el rezo del Vía Crucis. A la ida estaba previsto hacer literalmente el recorrido de regreso de cada Lunes Santo a la inversa, si bien al llegar a la Puerta del Arenal se descartó el paso por el Postigo del Aceite para ir en busca de Alemanes y llegar antes a la Plaza Virgen de los Reyes. El templo catedralicio se abarrotó de fieles, siendo especialmente emotivo el momento en el que el Señor llegaba a la Capilla Real y, ante la Patrona de Sevilla, se cantaba la Salve en honor a la Virgen de la Salud. Pasadas las diez y veinte de la noche se regresaba de nuevo al Barrio León por el mismo itinerario cubierto a la ida, si bien el andar fue ya más sosegado, arribando a nuestra parroquia a las dos de la madrugada. Fue, sin duda, un Vía Crucis memorable que no sólo los hermanos de San Gonzalo, sino que toda Sevilla no podrá olvidar en muchísimos años.