Queridos hermanos en Cristo Nuestro Señor,
Ha llegado el momento de despedirme como Hermano Mayor de nuestra querida Hermandad de San Gonzalo, lo hago con el corazón lleno de gratitud, emoción y profundo respeto por todo lo vivido juntos.
Han sido años intensos de servicio, entrega y aprendizaje, en los que he tenido el honor de representar a esta Hermandad que es mucho más que una institución: es familia, es fe compartida y es compromiso cristiano en nuestro barrio y en nuestra Iglesia.
Nada de lo realizado habría sido posible sin el apoyo constante de la Junta de Gobierno, de los Oficiales y Director Espiritual, y de aquellos que, desde su lugar, han trabajado con generosidad y amor a nuestros Sagrados Titulares.
Pido perdón por los errores que haya podido cometer y agradezco de corazón la paciencia, la confianza y el cariño que siempre he recibido.
Cada decisión tomada ha sido con la única intención de servir fielmente a cada uno de los hermanos buscando siempre el bien de la Hermandad.
Me voy tranquilo y esperanzado, sabiendo que San Gonzalo queda en buenas manos y que el futuro se seguirá construyendo, desde la unidad, la humildad y la fidelidad a nuestros valores.
Que nuestros Sagrados Titulares os protejan y guíen cada día.
Seguiré siendo, como siempre he sido, un hermano más al servicio de la Hermandad, dispuesto a ayudar en lo que se me necesite.
Gracias por haberme permitido vivir este privilegio que llevaré para siempre en el corazón.
Muchas gracias.
Manuel Lobo Punta